Lo que me separa de tí
Dos
estaciones nos separan, o mejor dicho, me separan a mi de tí. Acaso… ¿No fui yo
la que se subió al tren y te dio la espalda?.
Me despedí
con un beso, te dije que te amaba y te susurre al oído <<Nos veremos
luego>>, ambos sabiendo lo imposible de eso, Aun así tu me sonreíste.
Tres
estaciones me separan de tí y siento siento su fuerza presionando contra mi
pecho.
El anciano
sentado a mi derecha tiene aspecto de enfermo y cohibido, siento como si fuera
mi espejo, me recuerda que ya no estas a mi lado y con ese recuerdo otros
muchos vienen, tus ojos, tu mirada, tu sonrisa, tus abrazos y tus besos. Te
recuerdo a tí pero ya no estas junto a mí.
El ruido de
las puertas al abrirse me despierta de mi ensueño, una pareja de jóvenes se
sube al tren riendo y mirándose con esa torpeza bella con la que se miran los
enamorados, como nos mirábamos nosotros. Sonrío y te imagino a tí ¿Qué estarás
haciendo? Te imagino en tu cama acostado leyendo, o estudiando o tal vez,
mirando por la ventana esperando atisbarme corriendo hacia tí para decirte que
te amo.
Cuatro
estaciones me separan de tí y ya te estoy extrañando.
El
repiqueteo de las ruedas del tren y su zig zag al moverse me adormecen, saco de
mi mochila aquel libro que me regalaste en la portada se ven los dos amantes y
en grandes letras “Rayuela”. Intento leer pero no puedo concentrarme, mi mente
viaja lejos a aquella noche que me acusaste de no amarte, hasta yo había
llegado a dudarlo ¿Cómo podía hacerlo y estar decidida a marcharme al mismo
tiempo?
Pero a pesar
de todo nunca me paraste.
Cinco
estaciones me separan de tí y me dule y me alegra saber que me dejaste ir.
Cuando el
sol se empieza a ocultar por el horizonte y se aleja por el Oeste el cielo se
tiñe de un naranja fuerte y los pájaros que vuelan de un negro infierno. Parece
un cuadro y yo los contemplo fascinada por la ventan del tren, siempre quise
ser como ellos, fuertes, decididos, deligados de todo y sin miedo a volar lejos
y con la aventura de la vida esperándome en cada esquina.
Por fin lo
estoy cumpliendo. Una sonrisa floreció en mi mirada triste. Aunque se sentía
más amargo que el hermoso ideal que tenía de niña y debía perder muchas cosas
en el proceso.
Seis
estaciones me separan de tí y al perderte siento que también me pierdo a mí.
Poco a poco
la noche gana al día y a su vez el tren se vacía, solo unos cuantos solitarios
sentados en nuestros asientos le hacemos compañía, parecemos un grupo de
borrachos que espera sin esperanza aquel día, en que la felicidad no venga solo
de la bebida.
Me escondo
en mi asiento, como si en él fuera a encontrar refugio, pero él no se parece
nada a tí. No siento el calor que sentía en tus brazos, no siento el amor que
transmitían tus labios ni la seguridad del amor eterno que me susurraba tu
mirada.
Las puertas
se abren y lucho con todas mis fuerzas para no correr hacia ellas. Siento un
dolor en el pecho cuando se cierran ante mí.
Siete
estaciones me separan de tí y yo me pregunto ¿Cómo pude dejarte ir?.
Como una
torpe niña enamorada miro sin cesar por la ventana esperando verte a tí
corriendo hacia mí para decirme que me amas.
Pero como
una tonta niña espero lo imposible y me desiluciono cuando no pasa.
Ocho
estaciones me separan de tí y no entiendo porque no peleaste por mí.
Al cerrarse
las puertas lágrimas caen por mis mejillas, como si fueran ellas las que corren
hacia tí.
En mis
fantasías espero encontrarte en la última estación esperándome, allí lejos
donde no te animaste a acompañarme. Aunque mi corazón ya no ve la vida de esa
forma inútil y enamorada, la ve como aquel señor mayor que se su triste
realidad de anciano, como un camino con final al que todos van sin importar
dinero, raza o clase social.
y en la
oscuridad de la noche mi corazón grita de furia contra esta vida ingrata que de
tí me separa.
Nueve
estaciones me separan de tí y comprendo que es hora de dejarte ir.
Para cuando
se cierran las puertas y el tren vuelve arrancar de la novena estación me
reconcilio con la vida, contigo y conmigo misma.
Dentro de mi
espero, con gran alegría y dolor al mismo tiempo, que cumplas tu gran deseo,
que encuentres aquella mujer que alegre tu vida e inspire tu alma, aquella que
haga que tu pluma no deje de escribir, aquella a la que le dediques cuentos,
poesías y canciones.
Espero que
la ames tanto que le escribas todo lo que mi amor no puedo inspirarte.
Espero, que
al igual que yo, cumplas tu deseo de encontrar a alguien que te de lo que yo no
te pude dar y que se quede a tu lado a vivir junto a ti la vida que juntos han
de planear.
Espero, que
mientras yo he de cumplir mi sueño de viajar por el mundo para escribir
aquellas historias, que escondidas a la espera de aquel aventurero que se lanze
a por ellas para encontrarlas, tu cumplas tu sueño de encontrar aquel amor
eterno.
Diez
estaciones me separan de ti y te recuerdo dentro de mí como aquel a quien nunca
podré dejar ir.


Comentarios
Publicar un comentario